jueves, 26 de enero de 2017

Blanditos con los corruptos


Por: El Buho.
Este Búho habrá nacido de noche, pero no anoche. Coincido plenamente con la preocupación de Avelino Guillén, el exfiscal supremo que acusó a Alberto Fujimori, quien sostiene que ‘existe una falta de voluntad del gobierno para afrontar el caso Odebrecht’. Guillén ingresó como figura emblemática anticorrupción en el equipo de PPK en la última parte de la campaña. Sin embargo, cuando este ganó la Presidencia, sospechosamente, fue apartado del entorno del jefe de Estado.
Desde ese momento abrí mis ojazos y sospeché que el nuevo gobierno pareció utilizar esa bandera para ganar las elecciones. Pero bastó que sucedieran los primeros casos clamorosos de corrupción, dentro del mismo cogollo de los asesores presidenciales, como Carlos Moreno, el del ‘Negociazo’ en el sector Salud, para observar cómo el Ejecutivo actuaba con una lentitud pasmosa. Este médico estuvo por ‘la sombrita’ dos meses, no fue procesado administrativamente por las autoridades del sector y reapareció en su trabajo, porque ‘estaba de vacaciones’.
Solo le faltó decir a la directora del hospital ‘Loayza’, que lo ‘blindó’ en una penosa conferencia de prensa, que ‘Negociazo’ estaba ‘de parranda’. ¿Cómo quedan el presidente, el premier y la ministra de Salud en este caso? Y ni digan que solo el Gobierno apañó a este funcionario, porque en la Comisión de Fiscalización del Congreso, dominada por fujimoristas y un filudo aprista, trataron al médico Moreno con ‘manos de seda’. Recordemos que también atendió a Alan García, estuvo en un mitin del ‘partido de la estrella’ y fue presentado con honores por el líder aprista.
Pero en el caso Odebrecht vemos otra vez que el Gobierno, en boca del propio presidente, parece dudar. Como sostiene Guillén: “Es una mala señal que el jefe de Estado diga textualmente ‘no todo lo que ha hecho Odebrecht en el Perú es corrupto’”. Pero si el propio dueño de la empresa sostuvo, ante la justicia norteamericana, que durante los regímenes de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala sobornaron a funcionarios públicos por 29 millones de dólares.
Y que solo en el Gobierno aprista abonaron 20 millones, gracias a lo cual ganaron la licitación de 400 millones del Tren Eléctrico y recibieron concesiones que terminaron sobrevaluando los costos, permitiendo a Odebrecht llevarse 1,400 millones. ¿Por qué nadie parece interesado en averiguar quiénes fueron los funcionarios y políticos que recibieron las coimas que revela el mandamás brasileño? En Brasil ya se saben los nombres de políticos de peso y ya están presos.
No me parece una buena señal que el fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, quite el cuerpo y diga que ‘todavía no hay nombres’. Los norteamericanos y los brasileños saben quiénes fueron ‘aceitados’ en el 2008. El hombre fuerte de Odebrecht en el Perú, Jorge Dirceu, se entrevistó con el presidente Alan García, y la exesposa brasileña de un ministro aprista está investigada por haber trabajado con la empresa en estos vergonzosos sobornos.
La dama en cuestión, Zaida Sisson, era caserita en sus visitas a Palacio de Gobierno. Resulta sintomático que Alan García tuitee exigiendo que se revelen los nombres de los implicados, mientras su abogado Wilber Medina se enfrenta al exministro de Transportes del segundo Gobierno aprista por el tema de los sobornos. Enrique Cornejo, que fue aludido por Medina como implicado en el escándalo, salió al frente y le dijo que Oswaldo Plasencia, el ‘hombre clave’, ¡¡era asesor de Alan García!! Ahora Plasencia niega haber trabajado en Palacio y ser hombre de confianza de Alan.

¿Querrán convertirlo en el nuevo Facundo Chinguel? Difícil, esos funcionarios de segundo orden no podían decidir y recibir coimas de millones de dólares. Pero nadie parece querer que salga la lista de los corruptos de alto vuelo. El operativo donde han capturado al ‘zar de oro ilegal’ Peter Ferrari o la captura de Ronny García, más parecen ser ‘pantallazos’ para bajar los decibeles a la bomba atómica que significó las ‘confesiones’ del pago de sobornos en nuestro país. Apago el televisor.

Odebrecht en el Perú: ¡Las coimas se sabían desde el 2008!



Por: Miguel Ramírez
A fines del 2008, un hombre llamado Pedro Morote Cornejo llegó hasta una de las fiscalías del Ministerio Público. En un sobre llevaba documentos que eran pura dinamita: el nombre de varias empresas peruanas que recibían extraños y millonarios pagos de la empresa Odebrecht, que llegaban a través de bancos de Brasil y Costa Rica, y que luego se enviaban a cuentas al extranjero.
La más importante se llamaba Constructora Área SAC, de propiedad de Gonzalo Monteverde Bussalleu y María Isabel Bernasconi, con quienes Pedro Morote había trabajado como asesor legal desde 1990 hasta finales del 2007.
Lo que le pasó a don Pedro Morote es de película. Un día le cambiaron su computadora por una nueva. Pero cuando se la instalaron le pusieron un CPU (la memoria del equipo) antiguo, que había pertenecido, probablemente, a un alto funcionario de la empresa. Cuando revisó los archivos casi se cae de espaldas.
Descubrió un pago de US$7’964,152 que Odebrecht le había hecho a su jefe Gonzalo Monteverde por un trabajo en la carretera Interoceánica Norte. Comprobó que esa obra estaba sobrevaluada y –lo peor– nunca se ejecutó.
También encontró un pago ficticio de US$3 millones que Monteverde recibió de su socio Jorge Salinas Coaguila, que terminaron en cuentas del extranjero.
Cuando se retiró de la empresa, Morote se fue a una fiscalía con todos los documentos que tenía. Un fiscal lo escuchó y tomó nota, pero nunca lo llamaron. En aquel entonces, enero del 2008, la fiscal de la Nación era la doctora Gladys Echaíz, cuyo esposo es militante aprista.
“Cuando yo denuncié el caso, pensé que de inmediato se iba a movilizar todo el aparato judicial, pero terminé denunciado”, recordó Morote el año pasado, cuando se presentó ante la comisión del Congreso que investigó el caso Lava Jato.
Morote, indignado, también llevó su denuncia a la Sunat, a la División de Lavado de Activos de la Policía Fiscal y hasta le envió una carta al entonces presidente Alan García. El silencio fue la respuesta.
Después de ¡8 años! el tiempo le ha dado la razón a Pedro Morote. Hace unos meses, el fiscal Hamilton Castro (que dirige la investigación de las coimas pagadas por Odebrecht) y la Unidad de Inteligencia Financiera, con la ayuda de fiscales suizos, comprobaron que, a través de las empresas creadas por Gonzalo Monteverde Bussalleu, Odebrecht pagó los US$29 millones de sobornos a funcionarios y autoridades peruanas.
Monteverde niega los cargos, pero las autoridades sostienen que dicho empresario montó con sus hermanos 13 empresas en el país y el exterior, que sirvieron de ruta para las coimas que pasaron por Estados Unidos, Panamá, Reino Unido, Brasil y Suiza.

¿Por qué las autoridades del 2008 no le hicieron caso a Morote? ¿A quién protegieron? Ellos también deben ser investigados.

Alcalde de Contumazá prioriza construcción de sistemas de agua potable y caminos vecinales

Mejoramiento del camino vecinal Contumazá-Salcot-Cascabamba, es una de las obras víales de la comuna contumacina.
El ingeniero Wildor Rodríguez Díaz, alcalde provincial de Contumazá, visita todas las comunidades de su jurisdicción para conocer las necesidades de los pobladores y construir las obras que necesitan para vivir dignamente.   

“Mi propósito es crear las condiciones para que mis hermanos contumacinos disfruten  de una vida plena de oportunidades, de ilusión, de presente y futuro. Estamos trabajando responsablemente por el desarrollo de nuestra provincia”, manifestó el alcalde provincial de Contumazá, Ing. Wildor Rodríguez Díaz, al referirse a la tarea edil que lleva a cabo con el respaldo de los regidores.
Y, en efecto, en este tramo de su gestión su gobierno municipal está priorizando la inversión pública en la construcción y mantenimiento de caminos vecinales con el objetivo de dar una mayor integración a todos los pueblos que conforman su provincia. Otra de las tareas prioritarias de su comuna es la construcción de sistemas de agua potable en las comunidades de la zona rural con el propósito de mejorar la calidad de vida de la gente del campo.
CAMINOS VECINALES
En lo que se refiere a caminos vecinales, la comuna contumacina está construyendo:
-El camino que une a los caseríos de Santa María y San José El Pozo Primera Etapa, cuya extensión es de 8.780 kilómetros, vía que beneficiará a más de mil pobladores y comercialmente al anexo Bellavista, Huana Huana, distrito de Magdalena, y Choropampa.  Los trabajos de esta obra están avanzados en un 50%.
-El camino vecinal Los Higos-El Sienque del distrito Santa Cruz de Toledo Primera Etapa que tiene una extensión de 6.564 Kilómetros y favorecerá a más de mil quinientos pobladores de los anexos Bellavista, Contoyas y El Castillo. Los trabajos están avanzados en un 20%.
-Camino vecinal que unirá a los caseríos La Zanja  y Corrales, pertenecientes al distrito de Cupisnique. El equipo técnico de la municipalidad provincial ha realizado el levantamiento topográfico del proyecto y viene  elaborando el perfil y expediente técnicos con los que se ejecutara la obra.
AGUA POTABLE Y SANEAMIENTO
Las obras de agua potable, que a continuación mencionaremos, serán construidas por la Municipalidad Provincial de Contumazá bajo el sistema de cloración a goteo adaptado, validado por el Programa Nacional de Saneamiento Rural. Estas son:
-Creación del servicio de agua potable en el caserío de Yopadón que beneficiará a más de ciento veinte pobladores. Los trabajos están avanzados en un 80%.
-Creación del servicio de agua potable en la localidad de Iscallacu Bajo para
más de ciento cincuenta pobladores. Los trabajos tienen un avance del 20%.
-Creación del servicio de agua potable en La Succhita, el caserío más alejado de la provincia de Contumazá que fue olvidado por alcaldes anteriores y hoy es atendido con un proyecto que permitirá, a más de 150 pobladores, beber agua potable de calidad. Este proyecto ya tiene los estudios correspondientes y el presupuesto aprobado por lo que la ejecución de la obra será iniciada en los próximos días.
Cabe agregar que, con similares características, la comuna contumacina ha realizado el
mejoramiento y ampliación del servicio de agua potable en la localidad de Palo Blanco, obra que fue inaugurada y puesta al servicio de la población, el año pasado.

“Nuestro compromiso es trabajar indesmayablemente por el desarrollo y el bienestar de todos los pueblos de nuestra jurisdicción provincial. Estamos cumpliendo nuestras promesas electorales y jamás defraudaremos a nuestro pueblo”, dijo el burgomaestre Wildor Rodríguez Díaz en entrevista con Perú Siglo XXI.  

Mano dura contra la corrupción

Luis Eloy Plasencia Torres.

“Y el mal viene de arriba, las confabulaciones para todas las iniquidades se consuman en lo más elevado. Aquí la podre contagiosa se oculta bajo el frac y la levita, no bajo la blusa ni el poncho”, así denunció a la corrupción peruana de su tiempo -en 1,889- el insigne escritor peruano, Manuel Gonzales Prada, en el ensayo intitulado “Los Beduinos” de su obra magistral “Horas de Lucha”.
Ha pasado más de un siglo, desde aquella época, y las cosas han empeorado.
La corrupción en nuestro país ha llegado al más alto nivel, al extremo de que tenemos al ex presidente Alberto Fujimori purgando sentencia de 25 años de cárcel por ladrón y asesino, junto a altos funcionarios, entre ellos generales de las Fuerzas Armadas y Policiales que fueron parte y cómplices de la dictadura más corrupta y sanguinaria que asoló el país durante 10 largos años (1,990-2000).
Al dictador corrupto, le  sucedieron en el cargo -en forma consecutiva- los expresidentes Alan García Pérez, Alejandro Toledo y Ollanta Humala, cuyos gobiernos habrían recibido coimas millonarias de la constructora brasileña Odebrecht.
La empresa afirma haber pagado coimas en el Perú por 29 millones de dólares, en diversas obras, entre los años 2005 y 2014, es decir, bajo los gobiernos de los ex-presidentes indicados, logrando ganancias por más de 143 millones de dólares.
Odebrecht hizo esta revelación en base al acuerdo que ha firmado con la justicia de Estados Unidos. Admitió el pago de 788 millones de dólares en coimas a funcionarios gubernamentales del Perú, Venezuela, Ecuador, Angola, Argentina, Colombia, Guatemala, México, Panamá y República Dominicana.
¿Y qué dijo el presidente, Pedro Pablo Kuczynski, sobre este escándalo que otra vez pone al Perú  ante los ojos del mundo como un país rankeado en atraso y corrupción?
“Estoy totalmente en contra de la corrupción, pero no todo lo que ha hecho Odebrecht en el Perú es corrupto”, declaró PPK al diario gestión, luego de dos días de la celebración de Navidad.
Esa declaración ligera del Presidente sobre la corrupción generada por Odebrecht en perjuicio del Perú y otros países sonó como “roba, pero trabaja”, filosofía mafiosa que se puso de moda en la dictadura fujimontesinista. Ello sumado a los delicados decretos supremos contra la corrupción dictados por este gobierno, ha dibujado en el imaginario colectivo un PPK blandengue frente a este grave problema.
En el gobierno de Ollanta Humala, la Contraloría denunció penalmente a 13 mil funcionarios por corrupción para recuperar el dinero perdido, entre ellos tres exministros y 11 gobernadores regionales. Del total de los denunciados y pese a la abundancia de pruebas, solo fueron sentenciadas 700 personas con penas menores a cuatro años, sin prisión efectiva sino el cumplimiento de una serie de normas, como firmar cada mes o no salir del país. Solo 60 funcionarios están presos.
Es decir no existió -ni existe aún- voluntad de los jueces para sancionar, tampoco de los congresistas para investigar esos casos. El Perú está entre los 10 países más corruptos del mundo en materia de sentencias judiciales, según el último ranking del Foro Económico Mundial.   
Esta situación hace que la mayoría de los peruanos desconfiemos tanto de la justicia como de los políticos que ya han gobernado el país dejando una estela de robos y crímenes en perjuicio de las grandes mayorías.
Debemos recordarle a nuestro Presidente que el país pierde, anualmente, más de 3 mil millones de dólares por actos de corrupción de funcionarios, dinero que podría ser utilizado para construir más escuelas, postas médicas y carreteras que necesitan los pueblos del interior, especialmente, para salir de la pobreza.
Hay que poner mano dura a los corruptos, tal como lo hacen Alemania, Reino Unido, entre otros países desarrollados, cuyas leyes son las más avanzadas del mundo en la lucha contra la corrupción. La república de Singapur, por ejemplo, ha logrado disminuir drásticamente la corrupción  mediante una legislación severa y eficaz que redujo la inseguridad, siendo actualmente uno de los países más seguros de Asia.
En el Perú, para empezar, a los presidentes y ex presidentes de la República y altos funcionarios del Estado que sean sentenciados por corruptos se le debe aplicar la pena máxima que establecen las leyes y la Constitución y privarlos del sueldo vitalicio. No se debe premiar a criminales con cárceles doradas y jugosos sueldos porque éstos se aprovecharon del poder conferido por el pueblo para enriquecerse a costa del sufrimiento de los más pobres y del atraso del país.
El Perú necesita, con urgencia, leyes enérgicas contra los funcionarios corruptos quienes jamás deben gobernar ni ser trabajadores públicos después de haber sido sentenciados por haber cometido delitos en contra del patrimonio e intereses del Estado.
No más atraso, no más violencia, no más informalidad, no más desempleo, no más pobreza -con niños desnutridos y sin escuela-, no más narcotráfico, no más caos y subdesarrollo paridos por la deshonestidad. Pongamos mano dura contra la corrupción.


Murió Fidel Castro, el último revolucionario


Fidel bajó de la montaña envuelto en la bandera de José Martí y convertido en un ídolo popular que encarnaba los valores de la justicia social en una nación empobrecida por la dictadura. Los intelectuales de todo el mundo, con Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir a la cabeza, saludaron su victoria y aquella magia duró algunos años pese a que la revolución se radicalizó pronto.

  • · Durante 47 años ejerció el mando absoluto en Cuba.

Por: Mauricio Vicent (Diario El País)
Líder autoritario sin más para media humanidad, leyenda revolucionaria y azote del imperialismo yanqui para los más desposeídos y la izquierda militante, Fidel Castro era el último superviviente de la Guerra Fría y seguramente el actor político del siglo XX que más titulares acaparó a lo largo de sus 47 años de mando absoluto en Cuba.
Estrenó su poder caudillista el 1 de enero de 1959 tras derrocar a tiro limpio al régimen de Batista. Ni siquiera en el ocaso de su existencia, después de que una enfermedad lo apartó del Gobierno en 2006, desapareció su influencia en una isla que siempre se le quedó pequeña, pues Castro la concebía como una pieza de ajedrez en la gran partida de la revolución universal, su verdadero objetivo en la vida.
Castro tenía 90 años al fallecer. Su hermano, el presidente Raúl Castro, anunció su muerte en un mensaje de televisión. "Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy 25 de noviembre del 2016, a las diez y 29 horas de la noche falleció el comandante en jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz", ha dicho emocionado el mandatario. “En cumplimiento de la voluntad expresa del compañero Fidel, sus restos serán cremados en las primeras horas de mañana sábado 26. […] ¡Hasta la victoria! ¡Siempre!”.
ÚLTIMA HORA Y REACCIONES
Pero tras incontables muertes periodísticas anunciadas desde Miami, además de 650 intentos frustrados de atentado, incluidos planes de la CIA con batidos de chocolate con cianuro y trajes de bucear rociados con bacterias asesinas, puede decirse que el fallecimiento real del líder cubano ya casi ni es noticia.
La biografía de Fidel Alejandro Castro Ruz comienza el 13 de agosto de 1926 en el pequeño poblado de Birán, cerca de Holguín, antigua provincia cubana de Oriente. Fue el tercero de los siete hijos tenidos fuera del matrimonio por Ángel Castro, un rudo hacendado gallego llegado a Cuba como soldado de reemplazo al final de la guerra de independencia, y la cubana Lina Ruz.
Hasta que Ángel se divorció de su primera esposa y se casó con Lina, a principios de los años cuarenta, no dio a los niños el apellido, razón por la cual hasta bien entrada la adolescencia Fidel cargó con el estigma de ser hijo bastardo. Desde luego, ello no impidió que pronto destacara como un estudiante brillante en los internados de jesuitas por donde pasó, primero en Santiago de Cuba y luego en La Habana, formación que se incrustó en el núcleo duro de su carácter.
En 1945 entró a estudiar Derecho en la Universidad de La Habana, donde el ambiente de efervescencia política y pistolones le llevaron a sumarse a rocambolescas aventuras revolucionarias como el intento de expedición armada para derrocar al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, en 1947. Un año después, siendo ya un prominente líder estudiantil, participó en la revuelta del Bogotazo tras el asesinato del líder liberal colombiano Jorge Eliezer Gaitán —fue su primera experiencia de insurrección popular—, y ese mismo año de 1948 contrajo matrimonio con Mirta Díaz-Balart, una atractiva estudiante de Filosofía perteneciente a una familia adinerada, con la que tuvo su primer hijo, Fidelito.
Según el periodista norteamericano Tad Szulc, autor de una rigurosa biografía sobre Castro, desde su juventud Fidel creyó que había “líderes destinados a desempeñar papeles cruciales en la vida de los hombres, y que él era uno de ellos”. Esa convicción, unida a su intuición política y gran poder de convencimiento, así como a su temeridad y capacidad de “convertir los reveses en victorias”, le hicieron destacar en un momento muy especial de la historia de Cuba, cuando la corrupción general y el descrédito del Gobierno de Carlos Prío Socarrás eran terreno fértil para la lucha política.
ENTRADA EN POLÍTICA
Tras graduarse de abogado en 1950 y abrir un pequeño bufete, entró en política con el Partido Ortodoxo, que lo designó candidato al Congreso en las elecciones que debían realizarse en junio de 1952. Sin embargo, el 10 de marzo de ese año la historia de Fidel Castro y la de Cuba cambiaron para siempre con el golpe de Estado que encabezó el sargento Fulgencio Batista.
Rotas sus relaciones con la ortodoxia por considerar débil su reacción al golpe, Castro concibió una acción armada que debía provocar una insurrección popular: fue el asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953. La operación acabó en fracaso y se saldó con la muerte de 67 de los 135 integrantes del comando revolucionario, la mayoría asesinados después de los combates. Los rebeldes fueron juzgados en un proceso muy sonado en el que Castro asumió su propia defensa, el célebre alegato conocido como La historia me absolverá, donde expuso su programa político y revolucionario que incluía entre sus demandas la restauración de la constitución de 1940.
Fidel fue condenado a 15 años de prisión y su hermano Raúl a 13, pero los moncadistas fueron amnistiados en 1955 y Castro partió hacia el exilio. En México, donde conoció al Che Guevara, preparó el desembarco del yate Granma, que se produjo el 2 de diciembre de 1956 en la playa de las Coloradas, en la costa oriental de Cuba, acción que marcó el inicio de dos años de lucha guerrillera en la Sierra Maestra y que finalmente condujo a la derrota del Ejército de Batista y la huida del dictador en la madrugada del 1 de enero de 1959.
Ningún historiador puede asegurar que Castro era marxista cuando peleaba en las montañas de Sierra Maestra. No hay un solo documento que lo pruebe. Sin embargo, sí lo hay de que su enfrentamiento con Estados Unidos viene de temprano. En la carta que envió el 5 de junio de 1958 a su colaboradora Celia Sánchez, después de que aviones de Batista bombardearan con proyectiles norteamericanos el bohío de un campesino, le dice: “Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta de que ese va a ser mi destino verdadero”. Para muchos analistas esta famosa carta es clave para comprender la psicología y el modo de actuar de Castro.
Fidel bajó de la montaña envuelto en la bandera de José Martí y convertido en un ídolo popular que encarnaba los valores de la justicia social en una nación empobrecida por la dictadura. Los intelectuales de todo el mundo, con Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir a la cabeza, saludaron su victoria y aquella magia duró algunos años pese a que la revolución se radicalizó pronto.
UN LÍDER REVOLUCIONARIO
 En aquel momento Castro gozaba de un inmenso apoyo popular y su imagen era la de un genuino líder revolucionario: joven, atrevido y lleno de frescura, nada que ver con los grises dirigentes de los países comunistas de Europa del Este, instalados en el poder por obra y gracia de los tanques soviéticos y por ello simples marionetas del Kremlin.
En fecha tan temprana como el 17 de mayo de 1959, Castro puso en marcha la primera ley de reforma agraria, que supuso la expropiación de los grandes latifundios azucareros, muchos de ellos norteamericanos, a lo que siguieron una serie de medidas de corte social.
Los colegios religiosos fueron nacionalizados, se hizo una campaña nacional contra el analfabetismo y tanto la educación como la salud pasaron a ser universales y gratuitas. Ya en junio Castro abandonó la promesa de celebrar elecciones libres en 18 meses (“primero la revolución, luego las elecciones”, dijo) y emprendió un drástico reordenamiento de las instituciones, mientras los fusilamientos de los primeros tiempos de la revolución eran criticados en el exterior.
Los desencuentros iniciales con EE UU se convirtieron enseguida en agrias tensiones y muy pronto la espiral de medidas y contramedidas se hizo indetenible. Washington adoptó las primeras restricciones del embargo económico y en mayo de 1960 Castro reanudó las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, interrumpidas por Batista en 1952.
No hay consenso sobre si fue el líder de la revolución con su apuesta por la vía socialista quien arrastró a EE UU al enfrentamiento, o si fue la Casa Blanca con su intolerancia a las medidas revolucionarias la responsable de que Castro se arrojase a los brazos protectores de Moscú y una ideología que no era bandera original de la revolución. De cualquier modo, desde el principio el diferendo con EE UU se instaló en el centro de la política nacional, y si bien es cierto que esta circunstancia condicionó un Gobierno cubano con síndrome de plaza sitiada, también lo es que sirvió a Castro de justificación para todo.
Durante medio siglo Fidel gobernó la isla a golpe de discursos y utilizó masivamente la televisión para lograr el respaldo popular, un tesoro político que administró con la misma habilidad con que se deshizo de sus enemigos en el momento más conveniente y con que se sirvió de sus aliados para montar un sistema político a su medida, en el que el Ejército y el Partido Comunista fueron los pilares de su poder.
Uno de sus buenos amigos, el premio nobel colombiano Gabriel García Márquez, escribió de él una vez que “su devoción por la palabra” era “casi mágica”. “Tres horas son para él un buen promedio de una conversación ordinaria. Y de tres horas en tres horas, los días se le pasan como soplos”, señaló Gabo. La aparente desmesura de la descripción no es tal, ni mucho menos. Cualquier político extranjero que lo haya tratado puede atestiguarlo, y no digamos los millones cubanos de cualquier edad que han debido dedicar miles o decenas de miles de horas de su vida a escuchar las alocuciones y arengas del comandante.
Siempre al frente de Cuba y arropado por un grupo de históricos de confianza, durante medio siglo fue protagonista de todos los grandes acontecimientos del país y de no pocos hechos con repercusión internacional. En la primavera de 1961, Fidel en persona dirigió las operaciones militares para derrotar la invasión de Bahía de Cochinos, una aventura organizada y financiada por la CIA en tiempos de Eisenhower y heredada por John Kennedy, que el líder comunista aprovechó para hacer lo que hasta ese momento no se había atrevido: declarar el carácter socialista de la revolución y unir todavía más a los cubanos en torno a su figura.
Un año más tarde, con solo 36 años de edad, Castro fue protagonista principal de la crisis de los misiles, cuando en nombre de la hermandad socialista Cuba se convirtió en un sembrado de cohetes soviéticos y el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear.
De un modo u otro, sus manos y su cabeza estuvieron en todo: el apoyo de las guerrillas y movimientos insurgentes en África y América Latina; la aventura fracasada del Che Guevara en Bolivia, que fue precedida por la incursión del revolucionario cubano-argentino en el Congo; la zafra azucarera de los 10 millones, en los años setenta, una más de sus estrategias económicas voluntaristas diseñada para ser la salvación productiva del país y cuyo fracaso estrepitoso le obligó a entregarse definitivamente a la Unión Soviética.
También Fidel Castro fue responsable último de la llegada del quinquenio gris a la cultura cubana y la introducción de un sinnúmero de instituciones acartonadas calcadas de la URSS; del éxodo del Mariel, que lanzó al exilio a 125.000 cubanos en unos pocos meses de 1980, una huida vergonzante que escandalizó al mundo y dividió aún más a las familias cubanas; el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa y de otros altos oficiales de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior acusados de narcotráfico, la fractura interna más grave ocurrida hasta entonces dentro de la revolución.
Otros hitos fueron la guerra de Angola, por donde pasaron más de 300.000 soldados cubanos en 15 años; el triunfo de la revolución sandinista en 1979, apadrinada por el líder cubano en los campos de entrenamiento cubanos y en las casas de protocolo de La Habana; el derribo de dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate; la crisis de los balseros o la resistencia legendaria del comandante a la política de embargo económico estadounidense, una justificación perfecta para casi todo.
En los años noventa, a la debacle provocada por la desaparición del campo socialista el líder comunista sobrevivió enrocándose numantinamente, fue cuando proclamó su consigna de “Socialismo o muerte”. Obligado en los años noventa a iniciar una tímida reforma económica que implicó la legalización del dólar y la apertura de ciertos espacios a la iniciativa privada, Castro se dio cuenta de inmediato de que lo que por un lado era la salvación del régimen por otro carcomía la viga maestra de la revolución. El dólar rompió el país en dos y marcó un antes y un después en la Cuba de Fidel Castro, que desde 1959 había tenido el igualitarismo como su piedra filosofal.
Entre 1989 y 1993 el mundo se vino abajo para el socialismo cubano. La isla perdió de un plumazo el 90% de sus suministros y el 35% de su Producto Interno Bruto, y aunque el pragmatismo de Castro le llevó a aceptar una serie de reformas, en el fondo las aborrecía y ocurrió lo que suele pasar cuando alguien hace algo que no desea. Solo así se explican las contradicciones delirantes de algunas de las medidas que se adoptaron entonces para oxigenar la economía, como la autorización del trabajo por cuenta propia.
Partiendo de la base de que para Fidel Castro el dinero era pecado y que, según su teoría, quien lo gana en abundancia obtiene unos márgenes de independencia nada conveniente para el sistema, la lista de profesiones autorizadas para ejercer el trabajo autónomo era de espanto: "forrador de botones", "limpiador de bujías", "elaborador de natillas de vainilla" (si eran de chocolate ya era delito), "carretonero" o "aguador", entre otros oficios más propios del siglo XIX. En el caso de los graduados universitarios, la norma que se adoptó también tenía una lógica singular: solo podían ejercer el cuentapropismo si se empleaban en una especialidad distinta de la que se formaron.
Pese a todas las restricciones, la iniciativa privada fue abriéndose espacio y el número de trabajadores por cuenta propia creció sin pausa, hasta que superado lo peor de la crisis Castro dio un puñetazo sobre la mesa y él mismo cercenó el proceso de cambios que había respaldado años antes. Así, el siglo XXI entró en Cuba unido al regreso al más estricto centralismo estatal en lo económico y en lo político.
Ya en 2003, no le tembló el pulso para enviar a la cárcel a 75 disidentes con sanciones de entre seis y 28 años de cárcel pese a la unánime condena internacional, mientras la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela fue para él un balón de oxígeno —el intercambio de petróleo por servicios de salud fue el pilar de las cuentas cubanas en la pasada década— además de un reverdecer de sus viejos sueños de extender la revolución por el continente. La temprana muerte del líder bolivariano fue para él y para su hermano Raúl Castro un duro golpe.
Tras la grave enfermedad intestinal que casi le cuesta la vida y le sacó del ejercicio del poder el 31 de julio de 2006, Raúl Castro se hizo cargo de la presidencia del Gobierno y luego del liderazgo del Partido Comunista. Se inició entonces un proceso de reformas aperturistas muy controlado, así como un desmontaje silencioso del sistema paternalista y de gratuidades sociales creado por Fidel. Desde entonces el líder comunista se mantuvo en un segundo plano, escribiendo artículos sobre diversos temas y clamando contra EE UU y el capitalismo desde su retiro.
En enero de 2015, el Gobierno cubano publicó una carta de Fidel Castro en la que, sin demostrar entusiasmo, este respaldaba el deshielo con EE UU emprendido por su hermano Raúl y anunciado en diciembre de 2014, pero alertando sobre hipotéticas deslealtades de Washington durante el proceso hacia la normalización de relaciones diplomáticas. “No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra”, señalaba en un escrito calculadamente ambiguo, dirigido a una federación estudiantil, que difundió el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Dictador calavera para muchos, último revolucionario del siglo XX para sus admiradores en el Tercer Mundo, desde hacía tiempo Castro no participaba en las decisiones de gobierno, aunque por su carácter de símbolo hasta el último hilo de vida influyó en el rumbo político del régimen cubano y marcó la línea roja que no debía cruzarse. Ahora ya no existe. Y esta vez sí es de verdad.


Expresidentes tiemblan por coimas millonarias

 

·        Marcelo Odebrecht, dijo ante la justicia de EE.UU. que pagó soborno por 29 millones de dólares a los gobiernos de Alan García, Alejandro Toledo y Ollanta Humala, para beneficiarse de obras.

La constructora brasileña Odebrecht reconoció que pagó coimas en el Perú por 29 millones de dólares, en diversas obras, entre los años 2005 y 2014, es decir, bajo los gobiernos de los ex-presidentes Alejandro Toledo, Alan García  y Ollanta Humala, logrando ganancias por más de 143 millones de dólares.
Esta revelación la hizo en base al acuerdo firmado entre la justicia de Estados Unidos y Odebrecht, que admitió el pago de 788 millones de dólares en coimas a funcionarios gubernamentales del Perú, Venezuela, Ecuador, Angola, Argentina, Colombia, Guatemala, México, Panamá y República Dominicana.
CASOS CONFIRMADOS:
Por ahora se han revelado dos casos de soborno y sus montos respectivos: uno, del 2005, en el gobierno de Toledo y, dos, del 2008, en la gestión de García y no se ha especificado ninguno bajo el gobierno de Humala.
“Alrededor de 2008” (en el gobierno de Alan García), según el departamento de Justicia de Estados Unidos, “Marcelo Odebrecht se presentó a una licitación de transporte en Perú”. Para ganar la licitación, “Odebrecht acordó pagar un millón 400 mil dólares a un alto funcionario del gobierno peruano […] El 2009, Odebrecht ganó el contrato valorizado en aproximadamente 400 millones”, precisó IDL-Reporteros.
Ese año, la única obra que le fue adjudicada a Odebrecht, a través del Consorcio Tren Eléctrico Lima (Odebrecht y Graña y Montero), fue la construcción del Metro de Lima Línea 1 tramo 1. El contrato se firmó el 23 de diciembre de 2009 por el monto de 410 millones de dólares.
“Alrededor de 2005” (en el gobierno de Alejandro Toledo) dice el Departamento de Justicia estadounidense, “ Odebrecht participó en una licitación para un proyecto gubernamental de infraestructura. Durante el proceso de licitación, un empleado de Odebrecht fue convocado por el intermediario de un alto funcionario del gobierno peruano, que ofreció ayudar a que Odebrecht gane la licitación a cambio de coimas”.
“[…] luego de la conversación con el intermediario, el empleado de Odebrecht participó en varias reuniones, en algunas de las cuales estuvo presente el funcionario gubernamental. Odebrecht ganó la licitación y realizó pagos corruptos por aproximadamente 20 millones de dólares desde 2005 hasta 2008 a compañías específicas, indicadas por el intermediario, con fondos no registrados de la División de Operaciones Estructuradas”.
Las obras de infraestructura adjudicadas a Odebrecht en el 2005 fueron IIRSA Norte, por un monto de 258 millones de dólares; IIRSA Sur Tramo 2 por un monto de 263 millones de dólares; e IIRSA Sur Tramo 3, por 395 millones de dólares.
Justamente, las tres IIRSAS son las obras en las que Odebrecht ganó el mayor número y el mayor monto por arbitrajes “contra” el Estado. Más de 200 millones 500 mil dólares en las tres obras. Como en otras obras, en Perú y otros países, el monto de la coima significó una multiplicación de ganancia a favor de Odebrecht.
SERÁN CITADOS AL CONGRESO
La comisión investigadora del caso "Lava Jato" se instaló en el Congreso y será presidida por Víctor Albrecht, de Fuerza Popular.
De entrada, se sabe que serán invitados a declarar los ex presidentes Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala. De acuerdo con la empresa Odebrecht, entre los años 2005 y 2015 se pagaron unos 29 millones de dólares en coimas para la obtención de obras públicas. Ese periodo abarca a los tres últimos gobiernos.
LA COMISIÓN
Aparte de Víctor Albrecht y Marisol Espinoza, la comisión la integran Víctor Andrés García Belaunde (AP), Mauricio Mulder (APRA), Jorge Castro (FA), Gino Costa (PPK) y Karina Beteta (FP).
CONVENIO
La constructora brasileña Odebrecht pagará al Perú 30 millones de soles, como adelantó a cuenta de las ganancias ilícitas obtenidas en nuestro país con el pago de los sobornos por 29 millones de dólares que ha reconocido la empresa, a nivel internacional. Esto es lo que se establece en el acuerdo preliminar de colaboración con la justicia que la empresa firmó, el 05 del presente mes, con el Ministerio Público

La empresa se compromete, además, entregar al Ministerio Público información y/o documentación relevante que le sea requerida, aunque se encuentre en un país diferente al Perú. Esto permitirá, por un lado, incorporar a la investigación información útil y, por otro lado, acortar los plazos ordinarios que demanda la búsqueda de pruebas fuera del país", informó el Ministerio Público.